Hector Escalera

¿Se puede mejorar la seguridad vial en Pergamino?

Seguramente, aunque nuestra actualidad dista bastante de lo que nos gustaría ver como sociedad, no solo por los siniestros viales en los cuales se pierden vidas de vecinos de la ciudad o de aquellos que quedan con lesiones para toda su vida, sino también por el desorden en la movilidad urbana que vemos y percibimos días tras día al transitar nuestras calles; pero más allá de lo mal que se pueda ver, creo fervientemente que podemos cambiar esta realidad actual de la ciudad.

¿Cuáles serían los cambios necesarios para lograr esas mejoras según tu opinión?

Muchas veces decimos que el Estado es el mayor responsable de la inseguridad vial que tenemos, no solo en Pergamino, sino en todo el país. Lamentablemente vemos que los puestos estratégicos de Seguridad Vial están ocupados por personas que no son profesionales afines o que no tienen la sensibilidad que se necesita hoy día para llevar adelante tan noble empresa.

En general se toma a la problemática vial como un mero acto administrativo de control vehicular en la vía pública; a la entrega de la Licencia de Conducir como una obligación del Estado a proveer a cada ciudadano de la misma, con la mayor celeridad posible, para resguardar su legalidad ante posibles incidentes; a la Educación Vial como una especie propaganda partidaria de "que se está haciendo algo" pero rara vez se le da la importancia y dimensión que merece, ya que esta rama de la seguridad vial trata de preparar actores presentes y futuros para ir hacia una movilidad sustentable, ya sea por sus propios actos o por su posible participación activa aportando ideas o innovaciones.

Además, la estadística, pilar fundamental para lograr mejoras, se la ha manipulado tanto que, como cita un conocido dicho popular, desconfiamos hasta de su sombra. El Estado, y una organización añeja de nuestro país han entablado una especie de guerra fría distando bastante sus datos, entre ellos mismos, y en medio quedamos quienes realmente queremos nutrirnos de datos fehacientes para saber dónde estamos parados, para poder organizar estrategias comunicacionales, planes de trabajo a mediano y largo plazo, diagramar proyectos, trabajar.

En definitiva, si tenemos un Estado presente con políticas públicas reales, con Educación Vial (incluso de manera transversal en las escuelas), con una entrega responsable de la Primera Licencia de Conducir y sus siguientes renovaciones, con estadísticas serias y con datos reales, con controles eficaces, con sanciones efectivas, entre otras cosas podremos dar el primer paso hacia un verdadero cambio de paradigma. Esos, en principio serían los cambios necesarios a tomar para girar el timón de este barco que es la seguridad vial y llevarlo al destino seguro que todos necesitamos, pero más que nada, necesitamos VISIBILIZAR LA REALIDAD.

¿Pero alcanza solamente con que el Estado esté más presente?

Por supuesto que no. Por sí solo, el Estado, no puede hacer demasiado. Necesita la participación activa y responsable de todos nosotros.

Me pregunto cuántos de nosotros conocemos nuestra Ley de Tránsito. Cuál es su campo de acción, cuales sus límites. Cuales nuestras responsabilidades reales en la vía pública.

¿Tenemos la conciencia de nuestros actos cada vez que salimos a la calle, ya sea como conductor, acompañante o peatón? ¿Sabemos el potencial que tenemos para mejorar la movilidad desordenada de la ciudad? ¿Llegamos a dimensionar que nuestros actos pueden acarrear consecuencias para nosotros mismos o para cualquiera que en ese momento esté compartiendo el espacio urbano y que esas consecuencias pueden ser graves o fatales? Por eso necesitamos unir, mancomunar esfuerzos, entre Estado, ONG´S empresas del sector privado, etc., siempre con el objetivo de mejorar la circulación.

Entonces la responsabilidad no es solamente del Estado

Por supuesto que no. El Estado brinda la Educación (o debería), la infraestructura, reglamentación, pero quienes decidimos ser partícipes seguros o no, somos todas las personas, las reales, las que deberíamos pensar lo frágiles que somos cada vez que salimos a la vía pública y por esa fragilidad tomar las debidas precauciones para regresar a nuestros hogares de la misma manera que salimos.

Luchemos por la Vida dice que en Argentina en 2018 perdieron la vida 7214 personas, es decir, un promedio de 20 por día, pero el Estado Argentino, mediante la Agencia Nacional de Seguridad Vial menciona en su reciente informe que en 2018 perdieron la vida 5472 seres humanos (15 de promedio diario), y esto lleva a preguntarme por qué tanta diferencia. Será que se esconden datos, será que se exageran tal vez.

Pero lo que no se puede esconder ni disimular es que en Argentina la problemática vial es al menos preocupante y necesita de una comunión casi religiosa de todos los actores de esta sociedad, de TODOS.

¿Cada uno de los que están leyendo este artículo, tienen la noción de los riesgos que toma cada vez que sale a la vía pública? Piensa en esos seres queridos que los esperan cuando salen por la puerta de sus domicilios? ¿Se detienen a pensar que un simple acto, que pudiese considerarse menor, puede ser el desencadenante de un siniestro vial que potencialmente podría cambiar radicalmente su vida o terminarla?

¿Tenemos conciencia de lo que podemos dejar atrás? Pensemos solo un momento en nuestros seres más queridos y preciados. Hagamos visible este problema, no lo guardemos bajo la alfombra, porque tarde o temprano será lo suficientemente grande para explotarnos en la cara y nada podremos hacer. Pensemos que todos somos parte del problema, pero que también somos parte de la solución. Exijamos al Estado políticas públicas en seguridad vial, pero mientras tanto hagamos un replanteo de nuestra manera de desplazarnos por la ciudad, seamos nuestros propios auditores y contralores de nuestros actos, seamos más inclusivos y solicitemos una ciudad mente inclusiva también.

Elijamos el camino de la seguridad vial por nosotros, por nuestros hijos, por todos, elijamos la vida, siempre

Héctor Osvaldo Escalera

Técnico Superior en Seguridad Vial

UTN FRSN (San Nicolás)